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Un porqué.

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 Aunque, realmente, un blog no necesita ninguna introducción, sino, más bien, información, contenido, carnita rica y chismito para que la banda entre, este blog sí va a empezar con una introducción pues, para que sepan de qué va este espacio y porqué. Soy periodista y, por más raro que parezca, me especialicé en opinión jaja y, o sea, no es que sea especialista en dar mi opinión, así, tal cual, sino que, en la Universidad me enseñaron que hay distintos géneros de periodismo: informativo, de opinión e interpretativo y yo...bueno jaja yo le doy mucho al de opinión y al interpretativo.  Las entrevistas, crónicas y artículos son lo mío y es es por eso que existe este blog. Porque, aunque bien podría llegar con la persona editore del Reforma y pedirle un espacio en sus Columnas, lo más seguro es que recibiría un LOL infinito y -bueno- la neta, de regalarle el trabajo a alguien más a regalármelo a mi, pues, aqui vamos...  Y ya, eso es toda la introducción por el momento. Acá vo...

El verdadero perrea por tus sueños.

 Santos recuerdos tengo yo de aquellos primeros Perreos Millennials.  Para empezar, contexto: hace 7 años el reggaeton no estaba de moda. Los perreos todavía eran algo que sucedía en la periferia y estaban muy relacionados con las monas, el chakaleo y lo prohibitivo para la banda rockera de la Ciudad. Apenas, les modernes: NAAFI (CDMX) y Cyberwitches (GDL) empezaban a poner reggaeton en sus sets pero era muy del under, de la banda trashera. No de chavitxs bien. No habían fiestas de perreo cada fin de semana y mucho menos artistas proyectos nacionales que lo propagaran.  Peeeeero si existíamos la varia banda agraviada que gustaba desde entonces mover las caderas. Tres de estxs chilangos fundamentales son: SugarMami, EsaMiPau y Mucha Onda. Quienes armaron todo un movimiento: Perreo Millennial para traer el reggaeton a la Ciudad.  SugarMami y Mucha Onda cumplen años con días de diferencia. Ella ya llevaba varios años dedicándose a la producción de shows y él había empez...

Aprendí a amarme.

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Durante años pensé que pensar en el suicidio era normal. Creí que llorar repentinamente era parte de mi personalidad y que, también por mi personalidad, algún día las lágrimas me ahogarían hasta que dejara de respirar.  Pero, ¿cómo lo lograría sin lastimar a la gente que se queda aqui? digo, sé que no son muchxs pero, no les quiero lastimar... Ese pensamiento, esa empatía es la que me mantuvo muchos años con vida. ¿Cómo? para no hacer mucho desmadre. ¿Dónde? para que no tengan que limpiar. ¿Una carta general? ¿Varias? Un documento firmado por mi, con copia de INE, avalando el suicidio para que no haya ningún pedo legal para quien me encuentre. Mejor un video. Ahora lo pienso y hasta me da risa nerviosa porque, ¿cómo es que llegué a pensar todo eso? Bueno, si sé. Empezó con el rechazo de mi familia, mis malas conductas aprendidas. Los excesos, las drogas y el trabajo tóxico. Amistades no tan sanas y una relación que -en otra entrada contaré- me violentó, robó y hasta demandé (Salu2 ...

Diversidad arquitectura

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 Una de las cosas que más me gustan de la CDMX, si no es la que más me gusta es la arquitectura. Y es que, probablemente no lo tengamos muy considerado pero México es un país arquitectonicamente muy importante. -jaja pérame tú, maestra-  Weeey, pero neta! Lo digo no sólo por los grandes arquitectos que han salido de aquí a la fama internacional como Luis Barragán o Mario Pani sino porque, no sé -o sea, mi expertiz del tema no llega tan hasta allá- la CDMX tiene una diversidad en su arquitectura que pocas veces puedes ver. Y es que, mientras que otras grandes Ciudades del mundo están marcadas por cierto estilo arquitectónico, nuestra chilangolandia tiene un estilo diferente por cada Colonia casi, casi! Acá es muy fácil encontrar que el Art Nuvou, pero que si la prehispanica, pero que si Modernista y obvio, la novohispana.  El caso es que, siempre me ha encantado ir en el auto viendo el paisaje citadino. Se saaaabe que vivo en Tlatelolco porque me encanta la obra de Pani y ...

Recuerdos de uno o dos o tres temblores.

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Vivir en Tlatelolco ha sido el sueño para mi desde hace varios años. Todo comenzó cuando fui a una exposición de Mario Pani, vi los mapas de la Unidad Habitacional y desee con todas mis fuerzas vivir ahí.  Jamás pensé que los temblores serían el terrible side efect de vivir el sueño.  Y es que, siendo sincere, los temblores jamás fueron tema importante para mi: una sateluca que no salió de los Circuitos hasta que entró a la Universidad. -Sí, esa soy yo- . Allá, donde las Plazas reinan, no se sienten los temblores. Casi no pasan. Son casi, un mito.  Así, pasé, casi, 30 años de mi vida diciendo "uuuy si, qué miedo que tiemble" pero sin saber lo que realmente se sentía hasta que vivir en un décimo piso me ha hecho creer otra vez en el dios de mis papás.  -¿Y cómo se sienten aqui los temblores?  Es una pregunta obligada para lxs visitantes del depa y mi respuesta siempre es la misma: HORRIBLE. Terrible y aunque no suelo ahondar mucho en el tema porque, ya sé, me cau...