Aprendí a amarme.
Durante años pensé que pensar en el suicidio era normal. Creí que llorar repentinamente era parte de mi personalidad y que, también por mi personalidad, algún día las lágrimas me ahogarían hasta que dejara de respirar. Pero, ¿cómo lo lograría sin lastimar a la gente que se queda aqui? digo, sé que no son muchxs pero, no les quiero lastimar... Ese pensamiento, esa empatía es la que me mantuvo muchos años con vida. ¿Cómo? para no hacer mucho desmadre. ¿Dónde? para que no tengan que limpiar. ¿Una carta general? ¿Varias? Un documento firmado por mi, con copia de INE, avalando el suicidio para que no haya ningún pedo legal para quien me encuentre. Mejor un video. Ahora lo pienso y hasta me da risa nerviosa porque, ¿cómo es que llegué a pensar todo eso? Bueno, si sé. Empezó con el rechazo de mi familia, mis malas conductas aprendidas. Los excesos, las drogas y el trabajo tóxico. Amistades no tan sanas y una relación que -en otra entrada contaré- me violentó, robó y hasta demandé (Salu2 ...